El plan de producción muestra el proceso productivo o de prestación del servicio (conocimiento de los procesos clave, descripción y análisis de los mismos, necesidades de equipamiento, especificaciones técnicas). Cuanto más definido y documentado esté el proceso más posibilidades hay de detectar a tiempo los errores o defectos, de subsanarlos y de introducir mejoras.
Es importante revisar los procedimientos y procesos de los productos o servicios desde la perspectiva del cliente.
La finalidad es eliminar aquellos aspectos que no valore el cliente y ralenticen el proceso, y agregar las características que el cliente puede echar en falta.
Siempre es preferible menor margen sobre mayores ventas que generará la satisfacción del cliente.
El apartado de recursos humanos del plan de empresa debe concretar el modelo organizativo con los puestos y funciones a desarrollar, los perfiles de conocimiento y competencias necesarios para esas funciones y el estilo de coordinación o dirección.
Todo el diseño que, en este momento realiza el emprendedor y que aplicará a partir de la puesta en marcha, tiene como objetivo atender las necesidades de la producción con la máxima eficacia y responder a los requerimientos del mercado con una meta de excelencia.
Debe determinarse aquí el número de personas que trabajarán inicialmente en la empresa, sus funciones, su condición de socios, personal contratado o externo –criterio de selección- y sus funciones –que pueden o no estructurarse en puestos, según el volumen inicial de la empresa, y definirse gráficamente en un organigrama. |