Los emprendedores se enfrentan en esta primera fase de constitución del proyecto al problema de la financiación.
El acceso a la financiación del proyecto puede llegar a ser un obstáculo importante sobre todo si el emprendedor no cuenta con patrimonio o avales suficientes.
Este proceso se complica si no se dispone de la información y formación adecuada para analizar los diferentes productos financieros que ofrecen las entidades financieras, sus ventajas y desventajas, etc.
Por ello, la constitución de un adecuado Plan Financiero es vital para el buen devenir del proyecto. Esta recogida de información es lo que precisamos para empezar echar a andar el proyecto, la gente que vayamos a contratar, las previsiones de venta que hayamos realizado, etc. es hora, de traducirlo a números para así poder ver la viabilidad del proyecto y cuáles son las previsiones. La robustez de este plan financiero será determinante para el proceso de evaluación del proyecto por parte de las entidades financieras. Las operaciones más conocidas y más empleadas para financiar las iniciativas empresas son los préstamos y créditos. Sin embargo, no son las únicas. Existen otros instrumentos de financiación que deben ser tenidos en cuenta por el emprendedor como complemento al proceso de financiación. Así, debemos hablar de Préstamos Participados, Sociedades de Capital Riesgo, Sociedades de Garantía Recíproca, Business Angels, Descuentos, Leasing, Renting, Forfaiting, Factoring, Ayudas y subvenciones, Microcréditos y Apoyo de las Instuciones.
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